Por Karina Sauma

Todavía no llegamos a levantar las cenizas de los incendios del año pasado en la Chiquitanía y hoy vemos cómo el fuego se expande otra vez en el país. Somos un país tan rico en biodiversidad que en vez de tomar acciones sabias cometemos grandes errores de seguir dañando y destruyendo. Si al menos tuviéramos una pequeña reflexión sobre la importancia de conservación de nuestro Patrimonio Natural, estoy segura que otros serian los escenarios.

Para darnos cuenta de esta gran riqueza, Bolivia cuenta con 17.758 especies entre plantas vasculares y vertebrados. Nuestros bosques alcanzan el 3,5% de los bosques del mundo. Yungas, Amazonía, Gran Chaco, Bosques Interandinos y el Bosque Chiquitano, único en el mundo por su estado de conservación, habitan en nuestro territorio, que comprende 7 biomas, 36 regiones ecológicas y 205 ecosistemas, siendo uno de los 15 países más megadiversos del planeta. Bolivia tiene aproximadamente 14,8 millones de hectáreas (ha) declaradas como sitios Ramsar, encabezando la lista mundial con la mayor extensión de humedales de importancia internacional.

Cerca de la mitad de la superficie del territorio está cubierto por bosques, unas 40 millones de hectáreas se encuentran en las tierras bajas. Tenemos 22 áreas protegidas nacionales que constituyen el 17% del territorio, además de las áreas protegidas departamentales y municipales. Bolivia tiene 34 naciones y pueblos indígena originario campesinos. Tanta riqueza natural y cultural nos hace realmente sentirnos privilegiados de contar con tanto capital, que en vez de proteger y conservar, dejamos que sea destruido por nuestras propias manos.

Las presiones y amenazas afectan el funcionamiento de los ecosistemas y ocasionan alteraciones importantes de los bienes y servicios que éstos proporcionan. Recordemos que el año pasado se quemaron 6,4 millones de hectáreas de bosques y pastizales, o sea 6 canchas de fútbol por minuto. En el periodo 2015-2018 la deforestación alcanzó 440 mil ha/año, es decir, 50 canchas de fútbol por hora.

Tanta riqueza natural nos exhorta a pensar qué estamos haciendo por la conservación de nuestro Patrimonio Natural. Se debe dar prioridad nacional a políticas que permitan un desarrollo con conservación. Es el momento de tener un Estado que priorice una agenda ambiental. Dejemos de lado el oportunismo y la imagen, entreguemos pasión a este país que tanto nos da.

Karina Sauma es directora de Comunicación de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN). Articulo publicado originalmente en La Razón.